
Su nombre científico es Stachys Officinalis, es originaria de Europa donde poseía ya una historia peculiar: en la Edad media era colgada de los cuellos de las personas, para protegerlas de espíritus malignos. También era reconocida y utilizada por su calidad para tratar hasta 40 enfermedades en ese tiempo. Sus tallos son cuadrados y peludos, y están unidos con fuerza a las raíces gruesas que asume, alcanza hasta 60 centímetros de altura. La flores, se pueden ver entre Junio y Agosto, de un color rojo o rosa intenso, reunidas todas juntas en su terminal, dando forma de espiga.
Es una planta herbácea perenne que se utiliza comúnmente para diferentes tratamientos. Entre sus especialidades terapéuticas, podemos destacar: su acción benéfica en el sistema circulatorio, contra la hipertensión, en el sistema digestivo, espasmolítico y astringente contra diarreas, a favor del sistema respiratorio, contra bronquitis y gripes. Está indicado para quien sufre de migrañas, jaquecas o cefaleas y hasta funciona como sedante e hipnótico. En su uso externo se aprovecha como sanador de heridas supurantes o infectadas. Se aprovechan las hojas de la Betónica, las que puede transformar en forma de infusión, en un real beneficio para el cuerpo.
Infusión
Ingredientes
- 4 cucharaditas de hojas.
- 1 litro de agua.
Preparación
- Colocar el agua con las hojas en un recipiente y llevar al fuego.
- Hervir 5 minutos aproximadamente. Dejar reposar y filtrar.
- Consumir preferentemente 1 o 2 tazas al día.
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