La confitura de mandarina es una forma sencilla y muy rica de hacer que incluso los niños ingieran la tan necesaria vitamina C y así poder combatir la baja de defensas, además facilita la eliminación de toxinas y previene los resfriados. Aunque también existe una hierba medicinal muy recomendada para esto, la cual es la uña de gato.
Ingredientes
- 1 kg de mandarinas
- ½ vaso de agua
- vainilla
- 250 g de azúcar
Preparación
Se cortan las mandarinas por la mitad, se les quita la piel, y las pepitas si las tienen. Se ponen en una cazuela de barro, se les echa el agua, se espolvorean con vainilla y con la corteza de las propias mandarinas y se pone todo a hervir. Cuando el agua rompa a hervir se le añadirá el azúcar. Se ha de tapar, pero también removerse con frecuencia para que no se pegue el azúcar mientras hierve, 45 minutos, a fuego lento. Tras ese tiempo, se pasa a tarros de cristal previamente esterilizados. Si se prefiere, se puede triturar la confitura en ese momento. Los tapamos enseguida y los ponemos boca abajo. De ese modo conseguiremos una media conserva, que puede durar varios meses en buen estado. Si preferimos una conserva que dure años, herviremos los botes cerrados al baño maría durante ¾ de hora o 1 hora.
Uso
No existe una dosis recomendada, pero como de cualquier dulce, no debe abusarse. Por supuesto, no es apta para diabéticos.

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